Roche Bobois presenta Bombom: cuando el arte entra en la vida cotidiana

Roche Bobois, la firma responsable de la ambientación del 19th Hole Club en el Expansión World Corporate Golf Challenge España, presenta Bombom: la colección diseñada junto a la artista portuguesa Joana Vasconcelos que convierte el mobiliario en un punto de encuentro entre arte, diseño, artesanía y personalización.

¿Qué ocurre cuando una obra de arte abandona las paredes de un museo y entra en una casa? La colección Bombom, creada en 2023 por la artista portuguesa Joana Vasconcelos para Roche Bobois, plantea precisamente esa cuestión. Sofás, mesas, alfombras y piezas de cerámica trasladan al espacio doméstico parte del universo plástico de la artista: formas redondeadas y fluidas, volúmenes envolventes y una paleta cromática inspirada en Lisboa.

Más que reproducir en un mueble el lenguaje de una artista, la propuesta busca establecer una relación diferente con el espacio. Las piezas están pensadas para ser utilizadas, combinadas y adaptadas, de manera que el componente artístico no quede separado de la vida cotidiana.

“La colección Bombom se inspira en las obras murales que he realizado: creaciones de crochet que emergen de sus marcos, como paisajes que quisieran interactuar con nosotros”, explica Vasconcelos. “Formas redondas y fluidas, coloridas y sorprendentes, que evocan comodidad, para crear un puente entre museos, galerías y los espacios interiores en los que vivimos”.

The 19th Hole Club by WCGC - Roche Bobois

Bombom: arte y diseño

Joana Vasconcelos, que vive y trabaja en Lisboa, ha construido una trayectoria internacional en la que conviven el arte contemporáneo, la artesanía y elementos de la cultura portuguesa. Ha expuesto en instituciones como el Museo Guggenheim de Bilbao, la Bienal de Venecia o el Palacio de Versalles.

En Bombom, algunos de los códigos visuales de su obra encuentran una aplicación diferente. Las formas curvas, los volúmenes y la referencia al crochet se trasladan a piezas de mobiliario concebidas para ser habitadas.

El color tiene también un papel protagonista. Para la colección, Vasconcelos tomó como referencia las fachadas de las casas antiguas de Lisboa y los tonos pastel que adquieren al final del día. El resultado es una paleta que aporta a las piezas un carácter reconocible sin convertirlas en elementos aislados del espacio.

Los sofás son quizá el ejemplo más claro de esta aproximación. Sus módulos redondeados pueden combinarse en distintas configuraciones y sus respaldos ajustables permiten modificar la posición de cada elemento. En la versión para exterior, los materiales y tapicerías están adaptados a este uso y los cojines de respaldo pueden colocarse libremente.

La colección plantea así una cuestión que afecta al diseño contemporáneo: hasta qué punto un mueble puede ser, al mismo tiempo, un objeto funcional y una pieza con una dimensión artística propia.

Roche Bobois: una forma de entender el diseño

La colaboración con Vasconcelos se entiende mejor dentro de la trayectoria de Roche Bobois, firma francesa fundada en París en 1961. Desde sus comienzos, la compañía ha apostado por poner en contacto diferentes disciplinas creativas y por trabajar con diseñadores, artistas, arquitectos y artesanos.

Esta manera de trabajar está vinculada a su concepto de French Art de Vivre, una interpretación del diseño francés basada en la combinación de refinamiento y audacia, tradición y reinvención. El color, los materiales, las proporciones y el trabajo artesanal forman parte de una búsqueda que pretende ir más allá de las tendencias pasajeras.

En ese contexto, las colaboraciones artísticas no funcionan únicamente como una forma de aportar notoriedad a una colección. Permiten introducir otros lenguajes en el diseño y explorar nuevas maneras de relacionarse con los espacios. Bombom es un ejemplo de ello: la mirada de Vasconcelos afecta a las formas y al carácter de las piezas, pero también a la manera en que pueden organizarse y utilizarse.

Hay otro aspecto relevante en este modelo: la personalización. Gran parte de las colecciones de Roche Bobois permite elegir entre diferentes composiciones, materiales, tapicerías, colores y acabados. El resultado es que una misma pieza puede adquirir apariencias y configuraciones muy diferentes dependiendo del espacio y de las decisiones de quien la compra.

La tendencia conecta con una evolución más amplia del interiorismo. Frente a la reproducción de ambientes idénticos, gana importancia la búsqueda de espacios que expresen una personalidad propia y respondan a formas de vida concretas. El mueble deja de entenderse únicamente como un producto terminado y pasa a formar parte de un proceso de configuración del espacio.

En Bombom, esa dimensión resulta especialmente visible gracias a su carácter modular. Los diferentes elementos permiten construir composiciones distintas y adaptar el resultado a las características de cada estancia.

Creatividad, savoir-faire y responsabilidad

La otra cara de esta apuesta por la creatividad es cómo se materializa cada pieza. En Roche Bobois, el trabajo de diseñadores y artistas convive con el conocimiento técnico de los profesionales que intervienen en la fabricación. Tapicería, costura, carpintería y acabados requieren procesos en los que el savoir-faire tiene un peso determinante.

La artesanía, en este contexto, no se plantea como un recurso puramente estético. Es el conocimiento que permite transformar una idea en un objeto funcional y mantener el nivel de precisión necesario en cada fase del proceso.

A esta dimensión se suma desde hace años una estrategia orientada al ecodiseño. Roche Bobois trabaja desde 2006 en la incorporación de criterios ambientales desde las primeras etapas de concepción de sus colecciones.

La selección de materiales constituye uno de los elementos de este planteamiento. La compañía utiliza, entre otros, madera maciza procedente de cadenas de suministro responsables y con certificaciones como FSC® o PEFC™, además de tejidos y otros materiales con características orientadas a un uso más responsable de los recursos.

El ecodiseño también implica estudiar las formas y los volúmenes para optimizar el transporte, considerar la reparabilidad y el final de vida de los productos y trabajar sobre los circuitos logísticos y la huella de carbono.

La sostenibilidad se incorpora así como una variable más del proceso creativo y productivo. No se trata únicamente de qué materiales se utilizan, sino de cómo se diseña, cómo se produce, cómo se transporta y qué posibilidades existen para prolongar la vida útil de una pieza.

En el fondo, Bombom permite observar varias de estas tendencias a pequeña escala. Una colaboración artística se convierte en una colección de piezas personalizables, realizadas con una atención especial a los materiales y al trabajo técnico, y pensadas para integrarse en espacios reales.

Ahí reside buena parte del interés de la propuesta. El valor de una pieza de diseño ya no depende únicamente de su apariencia, sino también de la historia que hay detrás, de las decisiones que intervienen en su fabricación y de la relación que establece con quien finalmente la incorpora a su casa.

En el caso de Bombom, esa relación comienza con el arte, pero termina en el uso cotidiano. Un sofá se habita, una mesa se comparte y una combinación de colores puede transformar la percepción de una estancia. La obra deja de ser algo que simplemente se observa para convertirse en algo que forma parte de la vida.

Quizá esa sea la idea que mejor resume la colaboración entre Joana Vasconcelos y Roche Bobois: convertir el espacio doméstico en un territorio donde el arte y el diseño pueden convivir sin fronteras claras, entre la expresión creativa, la artesanía, la personalización y la responsabilidad.

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